Tengo, desde hace unos días (más allá de lo ocurrido con Charlie y por culpa de todas las leyes de censura que se están instaurando indiscriminadamente en el mundo entero para que no podamos ser libres y acceder a cultura, a realidades que unen más que separan, a ocio y a conocimiento como en la serie documental Human Planet), un pesar muy grande en el corazón. Más allá de las críticas que se les pudieran hacer a unas u o tras características (alargar más o menos el texto original en pantalla, entre otras cosas), me voy a centrar en lo que me ha provocado el fin de la segunda trilogía (filmográfica) de Tolkien.

Muchas vivencias, mucha estupefacción, muchas sorpresas, muchas sonrisas, muchos llantos, han sido compartidos con millones de personas alrededor del globo con esto que me aflige. Pero también me ha permitido descubrir grandes personas, talentos, y paisajes idílicos que no lograría pensar que existieran si no me lo contasen.
Ahora ha llegado el fin de otro ciclo. Han sido varios desde que mi memoria ha comenzado a almacenar recuerdos cinematográficos. Primero fue el universo de la magia y la amistad creada por J.K. Rowling, que a su vez tuvo dos finales, el de los libros y el de las películas. Ojito también con Matrix, siempre un gran referente de las trilogías y/o sagas. Luego el descubrimiento y reorganización del universo Star Wars (que ahora resurge, ya veremos cómo, de la mano de Disney), seguido del universo Star Trek que tampoco parece tener un fin preestablecido, al igual que 007. Y por último no podía pasar sin nombrar a algunas series como Breaking Bad, How I met your mother, Hermanos de Sangre y Vientos de Agua que en algún momento me han hecho sentir feliz y triste (gracias a Ernesto y Héctor Alterio).

Y ahora, un sentimiento de agradecimiento a la vez que de tristeza y nostalgia se aferra a mi garganta porque dos semanas más tarde, me doy cuenta de que J.R.R. Tolkien ha conseguido (con lecturas en gallego, castellano e inglés) de la mano de sus libros y después con la ayuda de P. Jackson en la gran pantalla, reunir a grandes actores como Ian McKellen, Christopher Lee, Billy Boyd (que además, como escucháis en el vídeo, tiene una bonita voz), Viggo Mortensen, Hugo Weaving, Cate Blanchett, Luke Evans, Orlando Bloom, Andy Serkis, Sean Bean, Benedict Cumberbatch, Marton Csokas, Ian Holm, Elijah Wood, Liv Tyler, Lee Pace o Stephen Fry (sin nombrar a otros actores como Ken Stott o Sean Astin) todos ellos protagonistas de grandes papeles en una gran historia, que desgraciadamente ha llegado a su fin.

Además, de los actores, directores y productores estoy enormemente agradecido a Howard Shore por darme esas interminables tardes de música relajante y trepidante que es capaz de poner en mis oídos cada vez que le doy al play en mi iTunes. Un enorme placer y regocijo se instaura en mi interior al saber que pertenezco a una generación que ha podido y puede seguir disfrutando de todas estas y otras más historias que están por venir.

Por todo lo bueno que hemos visto. Miremos el horizonte. Digamos adiós.

Otro adiós. Uno más. Pero no será el último.

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