Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

Esta mañana un cliente me informaba de una mala noticia.
Acto seguido se me erizó el vello y un escalofrío recorrió mi espalda.
Nunca conocí a la persona que era, sólo lo que su profesión dejaba ver.
Siempre me resultó alguien que parecía poseer un aura positiva a su alrededor,
una de esas personas entrañables que esperas conocer algún día
o en quien en algún momento deseas convertirte.
Ese aura que al mismo tiempo le confería un algo enigmático,
coronaba en él una sensación de serenidad y quietud.

Dicen, que transmitía parte de su personalidad en sus personajes,
dicen, que era tal y como se dejaba ver en el celuloide, y yo quiero creerlo.
Siendo robot o mujer, emperador o payaso, profesor o ciudadano,
siempre tenía un carisma tal que hacía que cualquiera que lo escuchara,
terminara absorto con su diálogo.

Espero que su persona sea recordada por todos aquellos que hayan sabido apreciar su trabajo y por quienes guardan de él lecciones de la vida.

Adiós Oh Capitán, mi Capitán!

Robin Williams.

Anuncios