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Es triste, que una sola persona reciba tanto de todas las demás personas, que aunque no lo demuestren de manera muy evidente, siempre velan y se preocupan por ella. Esa persona se siente la persona más sola del mundo, aunque sabe de sobra que no es cierto, que sólo es producto de su imaginación. Esa persona sabe que hay gente que la quiere, gente para la que es algo más que un simple compañero de clase o trabajo, pero aún así, esa persona se siente desdichada, no sin ganas de vivir, pero simplemente, siente que tiene un vacío en su interior, que ese vacío no se llena, que ese vacío no se podrá llenar. Es una sensación angustiosa, que se acrecienta con cada paso que da en su vida, siente que lo que está consiguiendo no es lo que en realidad estaba persiguiendo, que lo que le está sucediendo, no es más que el efecto contrario de lo que siempre había querido, y sin embargo, como no le queda otro remedio, sigue hacia delante esperando encontrar algo mejor, esperando que el momento que vive no sea un pequeño cliché de lo que será su vida en el futuro. Desea que se produzca un cambio inminente en su vida, no quiere que sea todo tan monótono, pero descubre la cruda realidad. Descubre que lo que pensó cuando tan sólo era un crío, no es más que una ilusión, algo que nunca realizará. Sabe que sus pensamientos han sido muy tópicos, pero aún así esperaba que se realizasen, esperaba tener suerte, esperaba poder disfrutar de la vida, eternamente, esperaba.

Los años pasan y el niño crece y se da cuenta de que él mismo ya no es un niño sino que aunque no ha llegado a tener la mente clara, se empieza a dar cuenta de que lo que hace en realidad, no es más que todo lo que en un principio había refutado, todo lo que nunca quiso hacer. Seguir el curso de la vida como uno más. Eso le destroza por dentro, pero también le hace ver que no es tan malo, que gracias a eso conoce detalles de la vida que merecen ser vividos y que de no ser por el tipo de vida que lleva no hubiera conseguido apreciar. Decididamente, no es lo que quiso ser, no es tan siquiera una sombra de lo que se le antojaba ser. ¿Debería odiarse a sí mismo? ¿O debería por el contrario aceptar con resignación lo que le ha tocado vivir y seguir adelante? Para él no es una opción, para él es algo que nunca debió ocurrir y sin embargo no puede cambiar lo sucedido, ni cambiar la forma en la que sucederán las cosas, por la única e incuestionable razón de que su vida está marcada por su entorno económico, social y político que conforma la sociedad. Sabe que hay un par de personas a las que como él, podría entregar la vida, pero no se atreve, o ya lo ha hecho y ha fracasado, o incluso no quiere. Su sentimiento tiende a reflejar sus miedos, el miedo a sentirse sólo, el miedo a no encajar, el miedo a ser rechazado, incluso entre sus compañeros. El miedo es un sentimiento que quizá lo aterrorice más que la propia muerte, el miedo en sí le hace pensar, le hace reflexionar sobre cosas en las que a lo mejor no hubiese reparado de no haber podido pararse a pensar en aquél momento.

Cuando quiere darse cuenta de cuál es su situación se percata de que su vida no es más que una más entre cientos de miles de millones de vidas que hay en la faz de la tierra. Todas las cosas que ha vivido, no son más que meras repeticiones de lo que ya ha vivido otra gente, experiencias ya “logradas” por otros en otros momentos de la vida. Él, que siempre busca la originalidad, que intenta ser algo distinto a la masa de personas que conviven con él, algo no sólo diferente en apariencia, sino diferente en cuanto a forma de pensar y expresarse, divertirse, socializarse, entablar amistades y de ser antipático con los demás, de rechazar aquello que él nunca quiso hacer u observar.

Todo eso, por culpa de la influencia de su entorno, está condicionado y se parece más a lo que no quiere ser que a lo que de verdad quiere ser. Todo eso, le hace sentirse apartado, incluso rechazado por otras personas, marginado en algunos aspectos y excluido en otros. Pero, con sus ideas claras, pretende demostrar que aún siendo una copia, la capacidad del hombre para aceptar aquello para lo que no está preparado, está por encima de todo, que las personas, tienen como objetivo ser algo distinto, que aunque la fisionomía del ser humano sea distinta en todos los casos, no nos basta y queremos destacar por nuestros méritos, por nuestros hallazgos, queremos en definitiva ser reconocidos. Ello nos aporta una gran satisfacción, una sensación de bienestar consigo mismo que no se siente de ninguna otra manera.

La realización de la persona es uno de los rasgos que caracteriza al hombre, desde el australopiteco hasta el sapiens sapiens. Desde que el hombre hizo su primer invento, le han seguido otra cantidad ingente de inventos que hacen que el hombre se sienta orgulloso de sí mismo, con un único fin, demostrar su propia inteligencia ante los demás seres vivos que le rodean. El ser humano actúa en un principio por impulsos, pero debido a que muchas veces estos impulsos nos han llevado a elecciones erróneas el ser humano ha aprendido a pensar, primero reflexionando y luego eligiendo según lo que le dicte el corazón. Quizá de modo equivocado seguimos este patrón, ya que si siguiéramos a nuestros instintos intentaríamos conseguir muchas veces cosas que están fuera de nuestro alcance. Eso es lo que hace imprevisible al ser humano, su capacidad para elegir, para decir si quiere, o no, seguir lo que le dicta el corazón o si por el contrario prefiere pensárselo dos veces y escoger lo que cree más adecuado para él; lo que le lleva en muchas ocasiones al fracaso personal, a elecciones que no debimos tomar, que no hubiésemos querido tomar.

Por eso siempre tenemos detrás de nosotros la inseguridad ante una elección. El miedo a escoger algo que no nos conviene. En el caso de nuestra persona, no es que haya escogido malos caminos, ni siquiera se puede decir que haya escogido cosas que no ha querido, simplemente sus elecciones no han resultado ser lo que él quería. Tantas elecciones han terminado por menguar sus esperanzas, sus ambiciones, ahora tan sólo se consuela pensando en que a lo mejor en un futuro no muy lejano puede que su vida, en el fondo no sea tan distinta de cómo él había pensado y que ha valido la pena pasar por todo lo que ha pasado para llegar hasta ahí y disfrutar de sus momentos de soledad, momentos que aunque muchas veces no queramos creerlo, son momentos en los que reconoce que la soledad, es el único medio para muchos, de entrar en contacto consigo mismos.

Pero será sólo una ilusión

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